viernes, 17 de agosto de 2018

Cigarrillo electrónico y vapeadores, ¿una alternativa al hábito de fumar?

En distintas ocasiones hemos hablado sobre la importancia que tiene para todos los seres humanos y en particular para los jóvenes emprendedores, el desarrollo de hábitos sanos como la práctica regular de una rutina de ejercicios, el realizar actividades gratificantes como la lectura o la meditación y comer sano y balanceado, para contar con la energía necesaria para enfrentar los retos que exige el día a día.

Aún así, hay quienes, siendo presa del estrés y la ansiedad que genera el hecho de lidiar con tantos aspectos inherentes al inicio de un nuevo proyecto, la incertidumbre que genera el hecho de saber si será exitoso o no, entre muchos otros elementos, comienzan a desarrollar algunos vicios, siendo uno de los más comunes, el de fumar, a pesar que cada vez existe un mayor nivel de conciencia social sobre los efectos nocivos que tiene el uso del tabaco.

La adicción al tabaco produce un nivel de dependencia tal, que condiciona la vida del fumador. Por dicha razón, uno de los métodos creados para enfrentar esta adicción, es el cigarrillo electrónico como medio sustitutivo del tabaco. Este sistema de formato vaporizador, tiene el objetivo de ofrecer al fumador la misma sensación que experimenta cuando fuma un cigarrillo tradicional.

El diseño del cigarrillo electrónico es similar al de un cigarro o una pipa. Su mecanismo reside en una solución líquida que se convierte en vapor. Por ello, a la acción de inhalar este vapor, se le conoce como “vapear”. Para vapear se debe inhalar de una forma diferente; de hecho, ni siquiera debería decirse inhalar, sino más bien chupar. Este término está más cerca de la realidad que el primero.

Un cigarrillo analógico está concebido para que el fumador inhale el tabaco y lo lleve a sus pulmones para absorber la nicotina. Esta inhalación puede ser muy corta, de tan solo uno o dos segundos. No obstante, un cigarrillo electrónico no está concebido para ser inhalado por tan corto tiempo. Una calada de un cigarrillo electrónico debe durar entre 4 y 8 segundos para que el usuario pueda recibir la nicotina, siempre que el líquido la contenga.

Por otro lado, la razón de que la calada deba ser tan larga tiene mucho que ver con el funcionamiento del cigarrillo. El calentador necesita que el aire pase a través de él por varios segundos para que funcione con propiedad. Si el usuario no da una calada larga, es posible que en lugar de inhalar vapor trague algunas gotas de líquido.

Dijimos anteriormente que con el cigarrillo tradicional, el fumador lleva el humo a sus pulmones. Sin embargo, al dar una calada en un cigarrillo electrónico, el vapor debe mantenerse en la boca para disfrutar del sabor del líquido y absorber la nicotina. El vapeador puede inhalar el vapor si así lo desea, pero no es esencial.

Conviene puntualizar que el cigarro electrónico despierta cierta polémica en algunos sectores ya que, mientras que algunas marcas lo potencian como un buen sustituto del tabaco para apostar por un espacio libre de humo, por el contrario, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recuerda que no deben vincularse fines terapéuticos con su consumo.

De hecho, no existen estudios sólidos que hayan concluido cuáles son los riesgos a largo plazo del consumo del cigarrillo electrónico y este es uno de los principales efectos negativos del consumo de este producto, puesto que al tratarse de un formato tan nuevo cuyo uso ha aumentado desde el año 2010, todavía no se han extraído conclusiones firmes. Asimismo, es importante puntualizar que un fumador también puede mantener adicción psicológica a la nicotina al no haber roto tajantemente con el hábito de fumar.


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