viernes, 13 de julio de 2018

Tu lenguaje corporal, poderosa herramienta para potenciar tus ventas

Aprender a interpretar las emociones mediante el lenguaje no verbal o lenguaje corporal, es una poderosa herramienta que te permitirá desenvolverte en muchos ámbitos de la vida, pues te ayudará a comprender mensajes que quizá, a través de las palabras no quedan expresamente claros.

El área de las ventas no es la excepción. En un mundo tan competitivo como el de hoy, conocer y descifrar las claves del lenguaje corporal o gestual, se ha convertido en un arma efectiva para interpretar las características de un cliente, sus expectativas acerca de un determinado producto o servicio y proyectarse sobre la base de sus necesidades para, finalmente, cerrar un trato.

Para ayudarte a comprender y sacar partido a la magia del lenguaje corporal, a continuación te presentamos una serie de interesantes recomendaciones:

Sonreír. Los alcances positivos de una sonrisa son inimaginables. Según el autor Daniel Goleman, “las sonrisas tienen una ventaja por encima de todas las otras expresiones emocionales: el cerebro humano prefiere rostros felices, los reconoce más rápido que aquellos con expresiones negativas, un efecto conocido como la ventaja del rostro feliz”.

Una buena sonrisa provocará en el cliente una buena predisposición para escuchar. Ten presente mostrar una sonrisa sincera que de seguro, tendrá buena receptividad de parte del cliente.

Saludar. Siempre has de saludar al cliente dándole la mano. Al hacerlo, debes verlo directamente a los ojos y ofrecer la palma hacia arriba, lo cual proyectará seguridad y deseos de servir. Asegúrate que el saludo sea firme, cómodo y de contacto total. Evita un saludo sudoroso, dando la mano ahuecada, de forma parcial (solo los dedos), porque genera desconfianza y proyecta inseguridad.

La postura. Debe ser abierta en todo momento, cruzar los brazos, ponerte una carpeta o un amarre de dedos sobre el pecho crearán una barrera de comunicación, por lo que será más complicado transmitir eficientemente y generar empatía con el cliente. Por otro lado, ladear la cabeza e inclinar ligeramente el tronco del cuerpo hacia adelante, te ayudará a generar comprensión, empatía y cercanía con el cliente.

Distancia con prudencia. Entre uno a dos metros es una buena distancia para negociar una venta. Si estás más cerca puedes generar incomodidad y por el contrario, si te sitúas más lejos, proyectarás desinterés.

Cuidado con tus manos. Evita movimientos con las manos como tocarte la cara, el cabello o las orejas, frotarte la nariz, sacudirte el polvo o ajustarte los lentes, estirar, acariciar o retorcer collares, pulseras o zarcillos. Estos gestos permiten conocer tu estado de alteración en un momento dado como nerviosismo, preocupación, incomodidad, angustia o inseguridad. En un proceso de ventas, es como si tu lenguaje corporal te delatara como incrédulo de tu propio discurso.

Cuidado de la imagen. Bien reza el dicho “la primera impresión es la que cuenta”; sencillamente puede ser definitiva, razón por la que debes cuidar minuciosamente los detalles de tu imagen, un botón del cuello suelto, una corbata mal ajustada, estar despeinado, unos zapatos sin brillo, una mancha de comida en rostro, entre muchos otros detalles, pueden generar la imagen de falta de profesionalismo. Los clientes desconfiaran de ti inmediatamente.

Si el cliente se inclina hacia atrás o mira hacia un lado, quiere decir que estás perdiendo su atención. ¿Qué hacer? Si estás a mitad de “un discurso”, párate, toma aire, trata de resumir lo expuesto hasta ese momento y hazle hablar; pregúntale si tiene dudas o en todo caso, formula una pregunta abierta sobre algún aspecto positivo o negativo acerca del tema que están tratando.

En el caso contrario, si la persona con la que hablas se inclina hacia adelante, es un claro signo de interés o incremento de la atención. ¿Qué hacer ante este tipo de señales? ¡Imitarlo!, para demostrar que el interés es recíproco.


No hay comentarios:

Publicar un comentario