martes, 24 de julio de 2018

Dale unas largas vacaciones a las quejas

¿Te imaginas un  mundo donde no haya tráfico, enfermedades, pobreza, delincuencia, rencillas políticas o escasez? En resumen… ¿te imaginas vivir en un mundo sin problemas? Pues sí, definitivamente es una quimera, un mundo ideal donde no habría lugar para las quejas de ninguna especie.

A lo largo de la historia y en su constante evolución hasta la actualidad, el mundo siempre ha presentado complicaciones, problemas y convulsiones, por tanto, también ha estado plagado de quejas en todos niveles de la sociedad.

Basta con ponerte atención a ti mismo y a quienes te rodean desde el propio inicio del día… “que corta se hizo la noche”, “no soporto el sonido del despertador”, “que flojera hacer el desayuno” “el agua está muy fría” o “el agua está muy caliente”, “no tendré tiempo de desayunar” “se me hace tarde para ir a trabajar” y así, un largo y pesado etcétera.

Ciertamente, las complicaciones siempre las habrá, eso no lo podrás evitar, sencillamente porque no está a tu alcance hacerlo, pero lo que sí está a tu alcance es el hecho de evitar quejarte constantemente. Solo basta con escucharte, tomar consciencia de las razones de tus quejas y preguntarte si, realmente, el hecho de quejarte le dará solución a lo que se te presenta como un conflicto, de seguro que la respuesta será un rotundo ¡no!

Ahora bien ¿el hecho de no quejarte si le dará solución a tus problemas? Seguramente, la respuesta también será un rotundo no, pero la diferencia está en la actitud que asumirás frente a los constantes desafíos que la vida actual te presenta.

Puedes tener la completa seguridad que el evitar la queja constante y si se quiere, automática, hará menos pesado tu equipaje, te hará menos pesada la carga diaria y al estar más liviano a nivel mental, emocional e incluso espiritual, podrás oxigenarte, factor que te permitirá estar más atento y presto a canalizar las posibles soluciones que dichos problemas demandan.

Tener la mente cerrada y ver todo oscuro y negativo, en nada te ayudará a hallar posibles salidas, por ello, la recomendación es respirar, oxigenarte, relajarte y a la luz de la tranquilidad, de la relajación, de seguro sobrevienen ideas y pensamientos positivos, edificantes, que te colocarán en una actitud “elevada”, que transformará tu visión, cambiándola de la oscuridad a la luz.

Esta nueva actitud, esa “buena vibra”, de seguro te despertará y te despejará el horizonte, permitiéndote ver los problemas desde otra perspectiva, lo que de seguro te pondrá en una posición más favorable para encontrar la solución que necesitas y no desesperarte, disfrutar del viaje mientras la encuentras. Maravilloso ¿verdad?, entonces te invitamos a que hagas la prueba, no tendrás nada que perder, al contrario, la experiencia y la ganancia, bien valdrán el intento, así que, no lo postergues más y… ¡dale unas largas vacaciones a las quejas!


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