viernes, 15 de junio de 2018

La India y su ascenso en el panorama económico mundial

Los países que se recuperan después de haber pasado la tormenta de una gran crisis económica, suelen experimentar un ascenso a un ritmo veloz, siempre que tomen las medidas necesarias para ordenar sus economías, corregir el gasto público y estimular la inversión. En este sentido, los expertos afirman que son los mercados emergentes y las economías en desarrollo los que están liderando el crecimiento, especialmente aquellos que exportan materias primas.

De acuerdo a las estimaciones del Banco Mundial en referencia al escenario económico global, entre las 5 naciones que se proyectan con mayor tasa de crecimiento, se encuentran Ghana, Etiopía, Costa de Marfil, 

Yibuti y el único país no africano, India el gigante surasiático que, en la próxima década, podría convertirse en la tercera economía mundial, después de China y Estados Unidos.

La población de la India está experimentando un aumento muy marcado y las reformas que ha implementado el gobierno de Narendra Modi -en el poder desde 2014- deberían, según proyectan los economistas, dar sus frutos a mediano plazo.

Esta nación está experimentando un fuerte consumo tanto del sector privado, como el sector público y la inversión también se ha recuperado tras un período lento; y a pesar que los entendidos en el área financiera consideran que de mantenerse la inversión en un 30%, es poco probable que el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) supere el 8% anual, es innegable que un crecimiento sostenido de entre 7% y 8% sería el anhelo de muchos países. En América Latina, por ejemplo, las estimaciones apuntan a un crecimiento promedio de apenas el 2% este año.

Y en el caso de los países ricos que iniciaron sus procesos de desarrollo hace varias décadas, las expectativas de crecimiento se mueven en otros parámetros, pero con todo y eso, actualmente se consideran modestos. Basta observar el caso de Estados Unidos que creció 1,5% en 2016, 2,3% en 2017 y un 2,5% de acuerdo a las proyecciones de este año.

India también enfrenta otros desafíos, como por ejemplo, reducir los costos y las trabas burocráticas para hacer negocios, además de incorporar más niños al sistema escolar, factor que tiene un impacto directo en la calidad de la fuerza laboral futura. Pero sin duda el dividendo demográfico del país juega a su favor.



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