miércoles, 30 de mayo de 2018

La nube: más allá de una tendencia

La serie de ajustes que ejecuta una organización para relacionarse mejor con los nuevos clientes y públicos dentro del entorno actual, proceso conocido también como transformación digital en las empresas, más allá de una tecnología como tal, es una decisión que lleva a adoptar ciertas innovaciones, claves para la supervivencia. Y una de las tecnologías que hacen posible dicha transformación, probablemente la de mayor tasa de adopción en el mundo de los negocios en los últimos años, es la computación en la nube.

Según los más recientes estudios en el ámbito tecnológico asociado a la informática, se estima que la mitad del gasto mundial será destinado este año a inversiones en computación en la nube y se calcula que, en un plazo de cinco años, más del 40% de la capacidad de cómputo de las empresas a nivel global estará alojada en servicios de nube pública y 78% en servicios híbridos; es decir, combinación de nubes públicas y nubes privadas.

Las primeras en consolidarse,  han sido las gigantescas plataformas de Amazon Web Services, Microsoft Azure, Google Cloud e IBM, que ofrecen servicios compartidos para muchos clientes, en tanto que las segundas son infraestructuras de nube construidas para servir en exclusiva a un cliente único.

El modelo de computación en la nube facilita a quien lo adopte innovar, pasar de la operación local a la operación global, mejorar el servicio al cliente y transformar sus procesos. De hecho, es la nube la que permitió a las grandes startups mundiales, como Uber o Netflix, convertirse en lo que son hoy por hoy.

La incursión de nuevos proveedores, así como la expansión de las empresas que ya prestan estos servicios, constituyen una prueba fehaciente del dinamismo que ha adquirido recientemente la computación en la nube.

Un cliente con necesidades de inversión en tecnología muy grandes –por ejemplo, aquellos obligados a mantener poderosos centros de datos– necesariamente se ve forzado a buscar alternativas de bajo costo, y al primer lugar a donde miran es al llamado Cloud computing, porque se trata de un modelo de tecnología en donde se paga según el consumo y es escalable, flexible y tercerizado, de tal manera que se puede ajustar a los ciclos de crecimiento y contracción del negocio.

Amazon Web Services, es el más importante proveedor mundial de servicios en la nube. La reputación de este coloso viene dada por la importancia de algunos de sus clientes globales más grandes. Netflix, el popular servicio de streaming de video, opera sobre la infraestructura de Amazon Web Services y la Nasa es uno de sus clientes más emblemáticos. Toda la investigación en marcha sobre el planeta Marte, incluida la provisión de fotografías para el público sobre la exploración progresiva del planeta rojo, corre sobre infraestructura de Amazon Web Services.

Así que todo parece indicar que más allá de una moda, la computación en la nube es una gran realidad que se arraigará más en las empresas y con el pasar del tiempo evolucionará y acompañará a su vez, el crecimiento de las organizaciones que la implementen.


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